jueves, 5 de junio de 2008

puntos pliegue

La imagen de idea platónica que tenemos de punto es la de un punto liso, amorfo, plano, lineal indiferente, un punto desierto, sin acontecimiento, sin flujos, sin pliegues, nunca un átomo, un pedazo del vivo y agitado universo, ya él mismo multiplicidad y semilla de lo diverso.

Un punto-pliegue, en cambio, en su adimensionalidad y carencia de base, guarda toda la información de esfuerzos y flujos que en él se han vuelto evanescentes (caso de sumidero), o de él han germinado en fuentes incontenibles (caso de manantial). Un punto-pliegue se sustrae a la extensión, a la medida en ambos casos (ya sea como sumideros o como fuentes), aunque soporta enteramente la posibilidad de que se efectúen medidas. Un punto pliegue es una pulsación intensiva de una diferencia irreductible en el espacio-tiempo relativo y navegante.